Ya no me acuerdo. Tal vez pasara una semana, tal vez dos. Sabía que volvería. No la esperaba. Vivía mi vida. Escribía unas páginas. Leía libros. Estaba tranquilo y en paz...
Tremendo día el del arlequín. Cuando ya no quedaba nadie ni nada que oyera lo que el tenía para contar, decidió devorar entera a su compañera de celda.
Y lentamente ella se asomaba por los poros de su piel... . No! No la mató, sólo se fusionaron. El cada vez más transparente y ella... más linda.